Edurne Quirós: “es difícil plantear un regreso cuando otro país te da oportunidades que el tuyo nunca te las daría”

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Edurne Quirós Moya es una linense de 28 años que actualmente se encuentra viviendo en Irlanda. “Decidí salir de mi ciudad, porque me inquietaba la idea de aprender inglés. Estaba trabajando en una Escuela Infantil en Guadiaro y teníamos muchísimo público extranjero, y la verdad que eso fue la razón que me motivó a dar el paso y seguir creciendo”, cuenta.

Esta linense estudió Educación Infantil y asegura que nunca ha parado de estudiar. “He hecho muchos cursos, me gusta trabajar en cosas distintas, ya que considero que un buen profesional tiene que saber de todo. Actualmente estudio Marketing para Redes Sociales en inglés“, asegura.

En su primer año en Irlanda estuvo trabajando como aupair con una familiar “encantadora, para poder aprender el idioma. Dejé a esta familia porque encontré trabajo en una compañía de alquiler de coches y actualmente trabajo para una empresa prestando servicios de Facebook. Estoy súper contenta, ya que adoro que las empresas te den la oportunidad de crecer y aprender junto a ellas”, explica.

Edurne es una enamorada de La Línea, “me apasiona la gente, esa capacidad de ser felices con poco. Me enamoran sus playas que, aunque las critiquen por sucias y dejadas, esa tarde de levantichón hasta las nueve de la noche no hay dinero en el mundo que lo pague. Me encanta la gastronomía, sus bares y que por diez euros puedas cenar con dos tapas y dos cervezas. Me gusta la cercanía de todo”, indica.

Una cercanía que tiene lejos, pues la vida entre nuestro país y en el que reside es muy diferente, pero esta linense asegura que “es entretenida. El clima la mayoría de las veces no te acompaña, así que no tienes más remedio que acompañarlo tú a él. Te acostumbras a vivir el día a día, ya que no puedes planear nada. Simplemente si sale el sol tienes que salir a la calle, se hace duro a veces, pero el secreto es tener diferentes cosas que hacer adaptas al tiempo. En un solo día te llueve, te graniza, hace viento y sale el sol quince veces. Y luego está la comida, es muy diferente a la nuestra, pero tiene su encanto. Adoro la gastronomía y considero que cada país tiene un encanto diferente”, sostiene.

A pesar de las diferencias, Edurne asegura que no ha tenido problemas para adaptarse: “soy una persona que se adapta bien a todo tipo de cambios y que ve la parte positiva de todo. A mi llegada solo encontré cosas buenas, la familia con la que estuve es maravillosa y gracias a ellos mis primeros meses fueron muy fáciles. Sí que tengo que destacar que lo que más me costó fue el idioma”, apunta.

“Al principio crees que vienes con un nivel básico y es todo mentira. Cuando llegas aquí por primera vez y te hablan, te das cuenta de que no sabes nada. Recuerdo que mis dos primeros meses no comprendía nada, y me comunicada por señas”, comenta.

Esta linense “de pura cepa”, como se considera, siempre ha pensado regresar a su tierra, “aunque por el momento no entra en mis planes. Espero volver, pero es difícil plantear un regreso cuando otro país te da oportunidades que el tuyo nunca te las daría”, añade.

“Deseo que mi ciudad -continúa- poco a poco siga creciendo y que pueda seguir orgullosa de ella y de mi gente. Le deseo con todas mis fuerzas que sea reconocida, ya que La Línea es un diamante en bruto que aún no han pulido y que espero que poco a poco lo hagamos. Le deseo turismo y que las empresas no tengan miedo de invertir en mi tierra. Cuando uno sale fuera ve que todo es posible y que si otras ciudades lo hacen por qué no nosotros. Deseo que el pueblo se consciente de que para poder crecer deben de estar unidos,no importa quien lleve el timón, lo importante para un crecimiento y mejoría es la unión, las ideas y las ganas de llevarlas a cabo”, concluye.

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