Santuario de la Inmaculada, el alma y el corazón de todo un pueblo

Fotografía: Nacho Márquez.

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Sencilla y majestuosa, con un marcado estilo colonial, la Iglesia de la Inmaculada se asoma en pleno corazón de la ciudad de La Línea. Se trata de uno de los edificios más emblemáticos que durante estos días de Semana Santa cobra un protagonismo aún mayor.

Nos perdemos entre las calles más céntricas de La Línea. El bullicio y jaleo de las calles se abre paso entre comercios y establecimientos, bares y restaurantes que rebosan buen ambiente. Subiendo la calle Real, artería principal de esta ciudad, nos contagiamos de la alegría de sus rincones y adivinamos parte de la historia de esta joven población, atendiendo a las todavía muchas casas de corte colonial que siguen permaneciendo en pie entre el nuevo estilo arquitectónico de este tiempo moderno.

Este camino desemboca en la conocida Plaza de la Iglesia, punto neurálgico del centro de la ciudad. Allí, un ambiente más tranquilo y familiar descansa en los bares y terrazas, mientras que los pequeños disfrutan del juego de la pelota y del ‘pilla-pilla’. Una escultura corona esta plaza: el monumento a ‘Las Tres Gracias’, obra de Nacho Falgueras que recuerda el cuadro del pintor linense José Cruz Herrera y homenajea a la figura de la mujer linense.

En el background de esta foto nos topamos con un templo que, precisamente por su sencillez, destaca como un edificio majestuoso. Su gran altura impone, su impoluta blancura conquista y algunos colores más vivos de esta fachada llaman nuestra atención.

La imagen de la Inmaculada Concepción, bajo un juego de cuatro campanas y una cruz forjada que corona este edificio, nos recuerda que estamos ante un templo santo. Las agujas marcan los minutos de un gran reloj central que se hace hueco en la portada de este santuario. Estamos ante la Iglesia de la Inmaculada Concepción de la ciudad de La Línea.

Sin duda alguna, se trata de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Y es que en la memoria de todos los linenses siempre hay un recuerdo protagonizado por esta parroquia.

De gran sencillez y notable belleza, con estilo colonial, este templo fue edificado en el siglo XIX. Destaca su retablo del siglo XVII y la imagen titular de la Inmaculada Concepción, obra del artista sanroqueño Luis Ortega Bru. El edificio se convirtió en Santuario a final de 2005.

Se trata de una de las primeras edificaciones realizadas desde que comenzó la formación de esta ciudad. Entonces La Línea no era más que una aldea que contaba con la Ermita de Nuestra Señora, de propiedad militar y cuya capilla solo tenía cabida para unas ochenta personas.

En 1870 el Ayuntamiento recibió una petición popular de la mayor parte de los vecinos para la construcción de un nuevo templo parroquial independiente de San Roque, más amplio y con todas las prestaciones.

Las obras fueron avanzando a medida que lo permitían las colectas, sufriendo en algunos momentos distintas paralizaciones. De hecho fue abierta al culto cuando todavía quedaba mucho por hacer en su interior: faltaban las bóvedas, el órgano y el retablo de altar mayor. Los tejados llegaron incluso a verse afectados debido a los fuertes temporales de lluvia que impedían celebrar misa los días de lluvia.

El nuevo templo fue inaugurado el 8 de diciembre de 1879, coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción, Patrona de La Línea, que da nombre a esta ciudad y al mismo santuario.

Más adelante, la Iglesia de la Inmaculada fue ganando adquisiciones: en 1890 se acuerda por el Ayuntamiento comprar el reloj y efectuar las obras necesarias para su colocación. En 1898 se construye el archivo y la sacristía. En 1901, por mediación de los señores Larios, se adquiere y coloca una nueva campana.

La planta de la Iglesia está constituida por tres naves. La central es mucho más elevada que las dos laterales y está separada de éstas por arcos de medio punto que se apoyan sobre pilastras.

Este templo cobra más protagonismo si cabe durante los días de Pasión de la Semana Santa. Durante esta Semana Grande todos los pasos de Hermandades y Cofradías de La Línea terminan su Carrera Oficial saludando y mostrando su respeto a las puertas de esta emblemática Iglesia.

En su interior, durante el resto del año, permanecen imágenes como Las Angustias, también obra de Ortega Bru; el Gran Poder y la Virgen de los Ángeles; el Cristo de la Misericordia y la Amargura; Santo Entierro y Soledad; Penas y Dolores. Además, también descansa una hermosa figura del Corazón de Jesús, una Virgen del Carmen, el Simpecado de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío y otras imágenes de culto, tales como Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Así, mientras la ciudad de La Línea continúa con su rutina diaria, la Iglesia de la Inmaculada continuará presidiendo no sólo el recuerdo de cada linense, sino el alma y el corazón de todo un pueblo.

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