La carta de un malagueño a La Línea: «Yo les diré quiénes son los linenses»

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«Mi familia política y mis amigos son de La Línea y, como malagueño que soy, siento indignación por la enésima falta de respeto hacia un pueblo solidario que se levanta cada mañana no sólo para trabajar si no para ayudar al más necesitado«. Así comienza la carta de un profesor malagueño, Charles Blake, difundida en redes sociales tras los incidentes en el que dos personas han sido detenidas por lanzar piedras contra la Policía que custodia la Residencia de Tiempo de El Burgo, en La Línea, donde permanecen confinados 28 ancianos enfermos con coronavirus llegados de una residencia de mayores de Alcalá del Valle.

«Cómo era de prever, poco han tardado muchos medios de comunicación en publicar la triste noticia de un traslado de ancianos de Alcalá apedreados por venir a una residencia de La Línea a ponerse a salvo del coronavirus.
¡Claro! ¿Cómo no? Ese pueblo donde solo hay tráfico ilegal, camellos y drogadictos», ironiza este malagueño en su carta, en la que señala los casos de muchos linenses que destacan por su talento y solidaridad. La Línea más ejemplar.

«Hace poco la fundación Nuevo Hogar Betania recibió el premio Princesa de Girona por su labor con los más desfavorecidos. ¿Saben de dónde es? De La Línea. Una alumna recibió este año una beca Amancio Ortega por sus excelentes calificaciones en el instituto, también de la Línea. Un chico de tan solo 16 años logró crear el satélite más pequeño de España para dotar de acceso a Internet a medio mundo y con muy bajo coste. ¿De dónde era el chico? De La Línea».

Este profesor malagueño continúa defendiendo que «hay muchísimas parroquias con cientos de voluntarios que cada día del año trabajan ayudando a barrios con falta de recursos económicos. Existe también la fundación Asansull, encargada de cuidar a enfermos discapacitados de todo el Campo de Gibraltar y a mayores».

«Yo les diré quienes son los linenses. Gente honrada, orgullosa de sus raíces, que tienen fontaneros, dependientas, abogados, maestros, dentistas, electricistas y un largo etcétera, como en tu pueblo o mi ciudad. Un pueblo con una alta tasa de paro que está tristemente acostumbrado a verse abandonado por políticos y responsables de turno. Un pueblo cansado de que las mafias y traficantes campen a sus anchas ante la falta de compromiso de las autoridades de Andalucía. Un pueblo indignado porque ahora tres indeseables hayan vuelto a manchar su nombre con acciones insolidarias. Ya están haciendo iniciativas para desprestigiar esa horrible acción porque en sus venas solo corre sangre solidaria. Lo llevan en sus genes por ser un pueblo tan sufrido y maltratado». 

Y concluye, «como malagueño digo basta, basta y basta. Molestense señores políticos, periodistas y oportunistas de turno en rascar un poquito sobre la realidad. No saquen lo poco malo y olviden lo mucho y bueno. Quizá se sorprendan descubriendo que La Línea es un pueblo con mayúsculas.Hoy yo, malagueño de nacimiento, soy más linenses que nunca.
Ahí queda eso….»