Un temporal con sabor a Naranja Amarga

Con su corteza se aromatizan licores como la ginebra Beefeater o el Cointreau.

1553

 

Son cientos las naranjas amargas que se encuentran desperdigadas por toda la ciudad, que han pasado de los arboles a nuestra aceras y calles. Pese a ser un mal menor,  no es menos cierto que antaño -según cuentan nuestros mayores-  eran recolectadas por algunas personas para hacer todo un manjar “La Mermelada de la Reina”. Hoy este gusto amargo se encuentra por doquier sobre todo en el barrio de Los Junquillos.

Según afirma la revista especializada “Gastrobaris” en Sevilla, “empiezan a verse por las calles de Sevilla los recolectores de naranjas. Una ciudad en muchas de cuyas calles crece un fruto quizás más apreciado en el exterior que en la propia Sevilla. Miles de kilos de naranja amarga que vestirán las mesas más sofisticadas del Imperio Británico.”

Sería una buena opción buscar como destinos a nuestras naranjas urbanas “servir a la fabricación de esencias para perfumes o para la elaboración de mermelada, lo que los británicos llaman Mermelada de Naranja Sevillana, ésta se servirá en miles de desayunos en elegantes tarros de cristal de cuidadas etiquetas. El mismo Príncipe de Gales elabora una marca de esta confitura dentro de su línea gourmet de productos Duchy Originals, su Seville Orange Marmalade. Pero no es la única mermelada elaborada en Inglaterra con naranjas amargas sevillanas que se puede adquirir en Fortnum & Mason, Leadenhall Market o en Harrods, hay otras para elegir: Lynwood, Robertson’s, Peyton & Byrne o Dundee, son algunas de ellas.”

“El naranjo amargo es originario del actual Vietnam, cuando el país asiático no existía y era parte de la China imperial, de ahí lo de “naranjas de la China”, y fue introducido en nuestro país como árbol ornamental y aromático por los musulmanes, que los plantaron hasta en el patio de sus mezquitas”

“La industria de los licores también utiliza este cítrico para algunas de sus elaboraciones, como la de la isla caribeña de Curazao y su famoso licor azul. También suele ser unos de los ingredientes de maceración en la, tan de moda los últimos años, ginebra.”

El Ayuntamiento de Sevilla ha intentado promocionar este producto propiciando un certamen de recetas a base de naranja sevillana en los negocios hosteleros de la ciudad. También en la última edición de la Semana de la Tapa de Sevilla, se tuvo ocasión de probar la sabrosa Torrija de naranja sevillana con tataki de presa ibérica.

Para Gastrobaris “La naranja amarga sevillana es un patrimonio más a cuidar y potenciar en nuestra bella ciudad.”

En La Línea esta resulta un problema con el actual temporal pero quizás es hora de echarle imaginación y endulzar un problema que puede estar en las mejores mesas del mundo gourmet.