Javier Serrano Santaella es un joven linense que lo ha apostado todo por la música. Su talento, formación y brillante trabajo comienzan ahora a ser reconocidos. Con tan sólo veinte años ha sido galardonado por la Escuela Superior de Música Reina Sofía como alumno sobresaliente de la cátedra de contrabajo. 

Ahora mismo vive en Madrid, donde estudia tercer año de su instrumento en la la citada escuela, uno de los centros más prestigiosos de España. Formarse en el Reina Sofía ha sido siempre un sueño y una meta a batir. “Mis profesores de conservatorio y muchos compañeros me animaron a que intentara ingresar en este centro”, explica.

Desde entonces, todo ha ido hacia arriba. El nivel de trabajo y exigencia en esta escuela es altísimo. Estando allí Javi ha tenido la oportunidad de tocar en numerosos recitales, recibir clases magistrales y trabajar con profesores y músicos de talla mundial. También ha formado parte de orquestas como la European Union Youth Orchestra o la Gustav Mahler Jugendorchester; orquestas jóvenes formadas por músicos de toda Europa, llegando a tocar en países como Austria, Alemania, Holanda, Italia y Polonia.

Su instrumento es el contrabajo, aunque también toca el bajo eléctrico, el piano y algo de guitarra. Su interés por el contrabajo fue “un flechazo” desde el principio. “Su sonido tan grave me gustó solo con oírlo un segundo. Con los años he descubierto que es un instrumento magnífico, con un papel crucial en la orquesta y con muchísimos recursos como instrumento solista” añade. Le apasiona la música clásica, también el jazz, por supuesto el flamenco, el rock, y todas las músicas del mundo. 

Su pasión surge desde muy pequeño; viene de familia: “En mi casa siempre se ha escuchado mucha música, de todos los estilos y épocas. Cuando tenía siete años fui de excursión con el colegio a ver un concierto didáctico de alumnos y profesores del Conservatorio Muñoz Molleda en el teatro La Velada. Ese mismo día les dije a mis padres que quería apuntarme en el conservatorio. Ahí empezó todo”, apunta.

A los ocho años comenzó su formación en el Conservatorio Profesional de Música Muñoz Molleda de La Línea, donde estudió el grado elemental y el grado profesional. Sus primeros profesores fueron Francisco Conejo y Ernesto Téllez. Durante diez años compaginó estos estudios con la participación en distintas bandas y orquestas de la zona, siendo la primera de ellas la Orquesta Joven Muñoz Molleda. También ha formado parte de la Orquesta Joven de Andalucía.

El reconocimiento como alumno sobresaliente de la Escuela Superior de Música Reina Sofía es tan sólo una de las muchas distinciones que promete la carrera de esta joven linense. “Han sido muchas cosas que han venido como resultado de un duro curso de mucho trabajo. Ha sido un año muy intenso, que ha dado muchos frutos y este reconocimiento fue el mejor cierre para el curso. Sobre todo me quedo con el reconocimiento allí, todo el apoyo de mi gente querida y todo el apoyo de la gente de mi Línea”.

Asegura que no deja de recibir el apoyo de parte del conservatorio en el que comenzó su carrera. “Tal y como están los tiempos es muy gratificante recibir un apoyo así de parte de nuestra gente”, explica. 

Este músico en mayúscula no se olvida de La Línea: “Tenemos que estar orgullosos de lo que somos y de todas las cosas buenas que tiene esta tierra, Cádiz y Andalucía en general. Para mí es un honor representar mis raíces allí donde voy con la música y es algo que nunca deberíamos olvidar”, concluye un joven linense con una carrera imparable.