David Morales: “Ahora estamos a verlas venir”

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El bailaor linense David Morales tarda en abrirnos la puerta, que seguramente casi nunca se cerraba por el incesante trasiego de alumnos y compañeros de oficio con los que recorría medio mundo hace apenas tres meses. “No hay nada nuevo para ilusionarse, con la crisis del 2018, yo me fui para Argentina, pero hoy donde te pongas en el mapa estamos contaminados, así que las cosas no están nada fácil”, reconoce mientras señala algunas cosas que se encuentran en el intransitado pasillo.

El bailaor le sorprendió el estado de alarma en Argentina, cerrando contratos para la gira de este año, que no era la única. “Tenemos la mirada en Madrid que cerramos la fecha del 3 al 7 de septiembre”, pero hablando con sus compañeros reconoce “que está todo parado”.

Le preguntamos sobre si son los grandes olvidados de esta desescalada, y reconoce que se han apoyado en las ayudas a las pymes y autónomos, “se está trabajando en el sentido de los tablaos flamenco, para realizar acciones solidarias, “hay gente en este mundo que trabajaba cuatro días al mes, muy al día”.

En cuanto a los tablaos “España ama el flamenco pero el flamenco, sin los tablaos, se muere porque en ellos trabajan el 90% de sus artistas”, ha asegurado a EFE Federico Escudero, presidente de la Asociación Nacional de Tablaos Flamencos de España (Antfes), constituida apenas hace 20 días y representante del 60% de estos establecimientos, que dan empleo directo a 3.400 personas.

Cuando la actividad en general tuvo que detenerse a mediados de marzo, en ese momento había 93 tablaos flamencos funcionando en España, que han recibido casi siete millones de clientes durante el año 2019. Una industria en la que el gasto medio por turista fue de 1086 euros durante el pasado año. Gran parte de ese movimiento económico se perdería cada año si los tablaos están obligados a cerrar sus puertas. Afirman desde la recién creada asociación.

Algo que refrenda Morales, que espera que cuando se vaya a florecer, “que imaginamos que será en la época veraniega, igual que se piensa en los hoteles o compañías áreas, que se acuerden de los artistas“.

El bailaor linense hace patria y propone “que llamen a los de cada ciudad para trabajar en los espectáculos, los de La Línea aquí, los de Algeciras allí, y así ofrecer iniciativas a los de nuestra tierra”.

Cuando cada día baja a ensayar a su estudio, reconoce tener “un pellizco en el estómago“, “cuando vienes a ensayar cada día, vas necesitando más el encuentro con el público, porque un artista sin público, no es nada”. “Teníamos cerrado el Lincoln Center de Nueva York y una gira por Argentina pero ahora toca esperar” , dice David.

Morales reconoce que es incómodo encontrarse un teatro medio vacío, o con doscientas butacas llenas, en un teatro de mil, “se va a hacer raro, pero tendremos que acostumbrarnos a la forma de contactar con las personas que van a ver este tipo de espectáculo y te transmiten y animan. ¡Va a ser muy complicado!”

En cuanto a las clases – otra de sus fuentes económicas- reconoce que con el verano la gente se relaja, “quieren playas, chiringuitos, como todos supongo”. Así que sus miras están puestas en septiembre. “Aunque la distancia en un lugar tan pequeño – donde se daban clase a 20 personas-  hoy se va a quedar en 5 o 6, algo prácticamente inviable”. Insiste en que “el trabajo va a ser el doble y el ingreso va a ser mínimo, así que se presenta complicado”.

El COVID-19 ha traído algunos momentos inolvidables para el bailaor donde cientos de personas seguían sus clases cada día: “La experiencia ha sido maravillosa, tras la llegada de Argentina comenzamos a dar clases durante un mes, con una aceptación genial. La paramos tras la llegada de la fase en la que se podía salir a pasear o hacer ejercicio”.

Para Morales, una alternativa para el flamenco resulta “algo complicado, porque esto es mucho de tú a tú”. La buena acogida ha hecho que estén hablando con varios institutos y universidades en EEUU, Japón y el norte de Inglaterra para hacer algunas clases y poder tener algunos recursos económicos derivados de esa actividad.

Sobre el humor y el coronavirus y las sevillanas dedicadas a la pandemia, el bailaor linense reconoce que no le hacen mucha gracia, pero insiste que el aire latino de los andaluces hace que “nos queramos abrazar a la primera de cambio. Esto trasladado al baile, y procurar mantener las distancias en el mismo, sin una mirada, sin un cruce, en una sevillana, flamenco, un tango o una rumba va a quedar muy desnaturalizado”.

Para David Morales las miras hay que ponerlas en cuanto se pueda volver a la normalidad y dar de nuevo ese abrazo a un familiar, a un compañero o a un amigo.

Hablamos con David Morales sobre la desescalada para artistas y academias

Publicada por La Calle Real en Miércoles, 10 de junio de 2020