EL PECIO DE LAS HABICHUELAS, una inmersión a los restos del naufragio del ‘Dina’

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Fotos: Rafael Fernández

Bajo las aguas de la Bahía de Algeciras, concretamente en la Playa de Cala Arena, los más atrevidos pueden bucear entre los restos de un barco hundido, uno de los más de un centenar que hay en el Estrecho. 

El navío Dina, más conocido en nuestra comarca como “de las habichuelas”, porque transportaba esta legumbre, quedó varado en la costa de Algeciras el 21 de enero de 1983 tras un fuerte temporal de levante con vientos de hasta 120 kilómetros por hora. 

El diario La Vanguardia, en su edición del 23 de enero de 1983, recoge que la embarcación procedía de Túnez y se encontraba en la ciudad campogibraltareña para repostar cuando perdió el timón y naufragó. Sus 28 tripulantes tuvieron que ser rescatados por varios remolcadores y helicópteros, aunque tres de ellos, el capitán, el segundo oficial y el jefe de máquinas, se negaron a ser evacuados el día del accidente y abandonaron el Dina 24 horas más tarde que el resto. 

El navío Dina, realmente llamado MV Dyna Motor Vessel, fue construido en 1967 en Japón, aunque en el momento del choque su bandera era panameña. La embarcación, con 109’7 metros de eslora, 16’2 metros de manga y 6’7 metros de juncal, podía alcanzar una velocidad de 13 nudos 

El profesor de la UNED y propietario de Arqueo Traducta, Enrique Pérez, nos cuenta que actualmente el pecio, nombre que reciben los pedazos de una nave que han naufragado, no tiene relevancia arqueológica puesto que aún no ha cumplido los 50 años. Sin embargo, son muchos los buceadores que deciden sumergirse para visitarlo, en especial los novatos, ya que el barco se encuentra a tan solo “entre los ocho y 11 metros de profundidad, lo que hace que la experiencia sea sencilla”, explica el instructor de la escuela de buceo Caetaria, Félix Rodríguez. 

Sobre la superficie aún se puede observar parte del buque y los que deciden participar de la inmersión pueden acceder al interior del barco, aunque se recomienda “precaución por su mal estado y lo exiguo de los espacios”, añade el autor del blog ‘Buceo a la carta’, Alejandro Gandul. 

Los interesados deben contar con un permiso para poder bucear en la zona del pecio pues “el fondeo de embarcaciones está prohibido en las aguas del Parque del Estrecho, excepto en puntos habilitados previa autorización”, comenta el director del mismo, Jorge Serradilla. 

Toda la Bahía de Algeciras es zona de servidumbre arqueológica y cuando un pecio es declarado Bien de Interés Cultural, bucear en su área constituye un delito patrimonial. Por suerte, en el Campo de Gibraltar existen diferentes centros que realizan visitas al pecio, al menos una vez por semana, por un precio que oscila entre los 25 y los 35 euros. 

En La Ballenera se encuentra un pecio italiano del siglo XVI en el que se encontraron piezas de cerámica marmorata, ahora conservadas en el Museo de Algeciras. Asimismo, en la Isla de Tarifa está el pecio del San Andrés, hundido en 1856, y en La Línea las cañoneras del almirante Barceló del siglo XVIII, entre otros.