María Eugenia se despide de su salón de belleza después de más de 40 años

2938
Familiares y amigos han despedido este viernes a María Eugenia.

María Eugenia se jubila. Después de más de 40 años ejerciendo como esteticista, una de las más conocidas y con mayor trayectoria en La Línea, María Eugenia Fernández cuelga la bata, deja las cremas y utensilios de su salón de belleza en la calle Doctor Villar. Este viernes algunos familiares y sus dos empleadas han querido rendirle un pequeño homenaje. Sus compañeras de trabajo continuarán, ya como autónomas, ejerciendo la actividad en el mismo local.

Y es que María Eugenia no es cualquier esteticista. Durante muchos años ha sido la maquilladora de las reinas de la feria, especialista también en maquillaje de novias, y sobre todo una experta en el tratamiento del acné. “Ella ha hecho de todo, lo que iba surgiendo; pedicura, cera, todo lo que requiere un salón de belleza. Siempre la han buscado sobre todo por los problemas de acné, lo cura como nadie”, explica a este medio su hija Laura Vázquez. “Ahora ya se jubila, le toca descansar, y también queremos apoyar a las chicas que se quedan”, añade.

Durante esta amplía trayectoria, iniciada en 1977 en una pequeña habitación de su casa, ha formado una gran clientela que ya se ha convertido casi en familia. “Después de tantos años ya le cuesta diferenciar a los clientes y los amigos”, comenta su hija.

María Eugenia además ha colaborado en la formación de las alumnas de estética de la academia del IES Mediterráneo, acogiéndolas en su salón durante el periodo de prácticas y formando a estas jóvenes estudiantes durante 30 años. Algunas de ellas se han quedado trabajando con ella.

“La verdad es que ha trabajo muchísimo. Yo siempre le digo: Mamá, has trabajado para tres vidas”. Y es que María Eugenia nunca ha distinguido de horarios: “Ha cogido gente los sábados y hasta los domingos, ha echado 16 horas diarias, siempre para que nadie se quedara fuera, sin su cita”.

Este trabajo, dedicación y constancia le permitió salir del cuarto de su casa y abrir su propio salón de belleza para el que su mejor publicidad ha sido siempre el boca a boca. “Ha sido una persona muy generosa con su clientela. Ha ayudado a hijos e hijas de clientes, tratándoles el acné durante meses sin cobrarle. Cuando estos niños han sido ya mayores también se han convertido en sus clientes”.

Ahora llega a su jubilación con mucha pena pero su espalda, después de más de 40 años ejerciendo, ha dicho basta. “Ahora tiene que cuidarse, centrarse en recuperarse de la espalda. Hacer ejercicios, rehabilitación, darse masajes y que sus problemas de espalda no vayan a más”, comenta su hija. Seguro que en esta nueva etapa, y con cuatro nietos, María Eugenia no va a tener tiempo de aburrirse. Mientras tanto, deja toda una trayectoria de la que seguro que se lleva el cariño de la gente.