Altas capacidades intelectuales, un reto para escuelas y familias

268
Un niño junto a una pizarra. Imagen de recurso.

La comunicación de la que nos hacemos eco hoy, publicada en el número 50 de la revista Almoraima, está dirigida tanto a los educadores como a las familias de niños con altas capacidades intelectuales y es aplicable a la población del Campo de Gibraltar. “Existe un gran desconocimiento a nivel familiar y educativo tanto de las características de los niños con altas capacidades como de las dificultades asociadas, para poder atender sus necesidades educativas. A menudo, familia y educadores necesitan orientación y formación sobre las características y necesidades educativas de estos niños”, adelanta María del Carmen Garcerán Sáez al inicio de la publicación, incluida en la revista que promueve el Instituto de Estudios Campogibraltareños (IECG).

En opinión de su autora, existe un gran desconocimiento a la hora de trabajar con ellos en los centros escolares, y también entre los padres, que reaccionan de forma distinta cuando descubren que sus hijos tienen altas capacidades intelectuales. “Como madre de dos hijos con altas capacidades y, al mismo tiempo, como profesional de la piscología que trabajo con este tipo de niños, considero muy importante y necesaria la orientación a las familias y a los centros escolares. En el centro Cadis venimos realizando Escuelas de Familia dirigidas a la orientación de los distintos temas relacionados, así como cursos de formación para profesores y orientadores. Tanto nuestra experiencia como los resultados obtenidos están siendo muy positivos”, añade la investigadora.

A lo largo de su artículo, Garcerán Sáez explica cuáles son las cuestiones básicas cuando hay que atender este problema:

–La falta de conocimiento exacto de la realidad social a la que se enfrentan las familias.

–La carencia de una formación específica de los profesionales educativos para atender las necesidades de estos alumnos y sus las familias.

–La necesidad de un claro apoyo psicopedagógico para encarar los problemas específicos de estos niños: curiosidad insaciable, falta de habilidades sociales, disincronías, problemas de relación, desmotivación y fracaso escolar, cuando la falta de actividades motivadoras para el desarrollo de su alta capacidad de aprendizaje es patente.

Altas capacidades, educación y orientación familiar

Autora: María del Carmen Garcerán Sáez