Los africanos de Francis, ahora también de un metro

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Francis, con uno de sus nuevos bocadillos.

Africano, furruño, patera, de lomo, de pollo, con cebolla, sin cebolla, medio y medio, vuelta y vuelta, los bocatas de bar Francis no sólo es que gustan a todos sino que ya se han convertido en una seña de identidad de la ciudad de La Línea, patrimonio gastronómico de los linenses. Hasta se dice popularmente que “no eres de La Línea si no te has comido alguna vez un bollo de Francis” o incluso, entre amigos, se hacen “los bautismos linenses” yendo de Francis; un Francis que ahora se reinventa y reta a sus clientes con bocadillos de hasta medio y un metro. Los más valientes llevan semanas pidiendo estos bollos y Francis, como no, comparte estos “retos carnívoros” en sus redes sociales. El último bocadillo, un africano de un metro, el más grande de la historia del bar, ha sido donado al centro de toxicómanos.

El bar de Francis, conocido por todos, se encuentra en el mercado municipal de La Concepción. Un lugar peculiar, con su particular encanto y al que no le falta detalle; de La Línea y su historia, su flamenco, su deporte, su Carnaval, su Semana Santa, su feria. No hay un hueco más para otro cartel, otra pintura, otra foto, otro recuerdo en sus paredes. Un local pequeño pero en el que siempre hay sitio para uno más. Ahora además, tras las restricciones y limitaciones de espacios y aforo impuestos por la pandemia de Covid, Francis ha puesto un marcha otro espacio independiente, a modo de terraza, en el interior del mercado, para ganar más espacio y seguir atendiendo a sus clientes.

Y es que a Francis nada le detiene y lejos de venirse abajo en estos complicados momentos, siendo la hostelería uno de los sectores más castigados, le da a esta situación una vuelta de tuerca. Su carácter jovial, alegre y divertido consigue que te sientas como en casa desde que llegas y que sientas que eres amigo de Francis de toda la vida. Como diría él mismo, el genio de los africanos, “para vivir La Línea, para morir el mar, come bollos africanos y olvídate de lo demás”.

El africanito de Francis, el original

El bollo africano de Francis ha conquistado no sólo el paladar de los linenses sino también el del resto de vecinos del Campo de Gibraltar y otros puntos de la provincia. Incluso existen cantidad de versiones de este bocadillo tan particular.

¿Cómo surgió el de aquí, el original? Cuando Francisco Trujillo, el Francis, abrió su bar, solía acudir a este establecimiento un grupo de senegaleses que para desayunar pedían un bocadillo de lomo al que luego añadían unas especias que traían de casa. Cuando Francis probó aquella mezcla de sus amigos senegaleses y descubrió esa explosión de sabores, con un toque de suave picante, les pidió la fórmula y ellos mismos le trajeron un tarro con estas especias. Así nació este bocadillo al que Francis llamó ‘el africano’, en homenaje a estos senegaleses.