El Covid enmudece la bulliciosa calle Real

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Primer día de cierre de toda actividad no esencial en La Línea. Foto: S.D.

Pasadas las diez de la mañana, las calles del centro de La Línea amanecían con un silencio particular, contenido y serio, que ha hecho la mañana todavía más fría. Faltaba el ruido de las persianas y rejas levantando, el arrastre de las mesas y sillas de las terrazas, que hoy no han echado el toldo, quedando apiladas en una esquina del interior de las cafeterías, en las que esta mañana tampoco han sonado las cafeteras calentando las jarras de la leche. La Línea se ha enfrentado este lunes al primer día de cierre de toda actividad “no esencial”; comercio, hostelería y ocio. Una medida que entró en vigor esta noche y se prolongará, en principio, hasta el próximo 25 de enero, según lo decretado el pasado viernes por la Junta de Andalucía con el objetivo de reducir la alta incidencia del Covid-19 en esta zona. La Línea supera hoy la tasa de 1.400 contagios por cada 100.000 habitantes.

Ante este panorama y nuevas restricciones, el pequeño comercio lanza un SOS. La asociación de la pequeña y mediana empresa de La Línea (Apymell) advierte que este cierre de la actividad “no esencial”, sin ayudas directas, afectará gravemente a unos 170 comercios del centro y otros tantos de las barriadas; en total unas 3.000 personas, entre autónomos, pymes y empleados. “Un cierre de este tipo, sin ayudas, condena a la desaparición a muchos pequeños comercios. Si no hay una alternativa, muchos comercios están condenados al cierre, ya no pueden aguantar más. El día 20, por ejemplo, tenemos el IRPF y una serie de compromisos de pagos que si no estamos abiertos, no tenemos ingresos”, ha señalado a este medio Lorenzo Pérez-Periáñez, presidente de Apymell, quien hace un llamamiento a las administraciones.

“Si vamos a estar cerrados, necesitamos liquidez. Las facturas siguen llegando y los ingresos no los tenemos. Las administraciones tienen que sensibilizarse ante esto. El gasto público se sustenta con los impuestos que genera el sector privado y si no hay actividad económica no se pueden recaudar impuestos. No podemos seguir exprimiendo al empresario. Necesitamos una serie de ayudas, ya sea en forma de subvenciones, aplazamientos, exenciones de los tributos, para que podamos seguir funcionando. El comercio es un pilar básico en la economía de La Línea, y si seguimos así, muy pronto, va a haber muchos comercios que tendrán que cerrar de manera permanente”, añade Periáñez.

Según el presidente de Apymell, con este cierre de la actividad “no esencial” se sacrifica sobremanera al pequeño comercio. “No conozco ningún comercio tradicional de La Línea que haya tenido que cerrar por causa del Covid y ahora sin embargo es el gran sacrificado. Se mantiene la movilidad de los ciudadanos, los colegios están abiertos, también las grandes superficies de alimentación, los mercadillos. Es una medida sin sentido, incongruente. Hay mucha indignación en el pequeño comercio que lleva soportando un año ya de por sí muy difícil”. Los ánimos en el sector están por los suelos, viendo además cómo se pierde la campaña de rebajas y cómo este tipo de restricciones continúan favoreciendo al de mayor tamaño, al comercio electrónico.