La almadraba de Tarifa ya comienza su temporada con la fase de calamento

335
Preparativos de la almadraba. Foto: OPP51.

Con los atunes rojos todavía por llegar al Estrecho de Gibraltar, la almadraba de Tarifa ha comenzado hoy, lunes 15 de febrero, los trabajos de tierra que marcan el inicio de la temporada. Los trabajadores han iniciado la fase de calamento, que precede a la pesca y en la que se prepara todo el material que luego será instalado en la mar.

Conil ya lo hizo la pasada semana y esta se han puesto en marcha las de Zahara de los Atunes y Tarifa, las tres almadrabas agrupadas en la Organización de Productores Pesqueros (OPP51), dando así oficialmente inicio a la temporada. Los tarifeños ya preparan boyas, anclas, redes y todo el aparejo que formarán el entramado de la almadraba para una nueva campaña de esta milenaria actividad pesquera.

La temporada de almadraba consta de tres fases: el calamento; la pesca, que se da entre finales de abril y principios de junio con las tradicionales levantás; y la leva, última fase en la que se recoge todo el material que ha facilitado la captura del atún rojo salvaje de almadraba en la costa gaditana.

Por segundo año, la actual crisis del COVID-19, obliga a extremar las precauciones, reforzándose medidas y protocolos para evitar cualquier contagios en la plantilla. Según explica OPP51, todos los trabajadores de las almadrabas de Tarifa, al igual que hará el personal de Conil y Zahara de los Atunes, han sido sometidos a un cribado antes de su incorporación y han recibido formación sobre los protocolos de actuación y prevención de riesgos frente al coronavirus.

Preocupación y ocupación por el alga

La OPP51 continuará este año con las investigaciones sobre las especies invasoras junto al departamento de Zoología de la Universidad de Sevilla. Cabe recordar que, en las últimas dos temporadas, las especies invasoras complicaron las labores de pesca y leva en las almadrabas, ocasionando graves daños materiales.

Las almadrabas, durante la campaña de pesca, realizan muestreos submarinos, análisis o investigan nuevos tipos de redes, actividades que ya se realizaron años atrás y que continuará este 2021 para apoyar la investigación científica en busca de soluciones a este problema pesquero y medioambiental.

El año pasado, miembros de las almadrabas explicaban a este diario que uno de los problemas que causaba esta especie asiática es que se adhiere en las redes que están caladas prácticamente desde marzo y algunas soportan tal cantidad de peso que terminan por vencerse y romperse, arrastrando a todo el entramado. Llegó a suceder hace dos años en Conil, cuya almadraba no pudo acabar la temporada a pesar de tener todavía cuota de pesca disponible. Otro riesgo que supone la presencia Rugulopteryx okamurae para las almadrabas es que llenan el laberinto de redes invisibles para la presa en paredes opacas que son advertidas por el atún, que huye de ellas.